domingo, 12 de diciembre de 2010

III DOMINGO DE ADVIENTO

ADVIENTO ES ALEGRÍA


                                                                                                                              (Lc 1, 26-38)

El Hijo de Dios, que se hace hombre a través de una mujer modelo de fe, de disponibilidad a la voluntad de Dios, y el mejor ejemplo de quien ha sabido encarnar y vivir el proyecto de Jesús.

“Alégrate, María, llena de gracia”

Ante el señor de la alegría, de la vida, de la gratuidad y de la salvación, María escoge su palabra generadora y creadora: “Aquí está la esclava del Señor”.

¡Alégrate! Porque Ella con su “si” es la mejor discípula y maestra del Evangelio.

¡Alégrate! Porque colmada de los dones de Dios, María se fió del Señor y de sus promesas.

¿Descubro el amor de Dios en mi vida? A que gestos de amor me empuja este descubrimiento?

Demos gracias al Señor por María, la madre siempre pronta a ayudarnos y sostenernos. Pidamos que nuestra existencia se configure, con la suya, en un arco espiritual que va desde el amor gratuito de Dios hasta nuestra aceptación de sus planes y proyectos.

Acojamos la gracia de Dios en nuestras vidas. Alegrándonos como Ella. Poco a poco percibiremos que esta experiencia nos lleva a una disponibilidad total a la voluntad del Padre en cada momento haciendo presente en el mundo el reino de Dios al estilo de Jesús.

1 comentario:

Pmartimor dijo...

el adviento alegra mi corazón, pero hay algo de tristeza también porque no podemos ser humanamente indiferentes a tanto desamor como vemos. Solo el Señor puede darnos la verdadera alegría de vivir.
Un abrazo
Pablo.