miércoles, 11 de noviembre de 2009

COSAS QUE AYUDAN A ALCANZAR LA DEVOCIÓN


Las cosas, pues, que ayudan a la devoción son muchas; porque primeramente hace mucho al caso tomar estos santos ejercicios muy de veras y muy a pechos, con un corazón muy determinado y ofrecido a todo lo que fuere necesario para alcanzar esta preciosa margarita, por arduo y dificultoso que sea, porque es cierto que ninguna cosa grande hay que no sea dificultosa, y así también lo es ésta, a lo menos a los principios.

Ayuda la guarda del corazón, de todo género de pensamientos ociosos y vanos. La guarda de los sentidos, especialmente de los ojos y de los oídos y de la lengua, porque por la lengua se derrama el corazón, y por los ojos y oídos se hinche de diversas imaginaciones, de cosas con que se perturba la paz y sosiego del ánima. Por donde con razón se dice que el contemplativo ha de ser recogido.

Ayuda para esto mismo la soledad, porque no sólo quita las ocasiones de distraimiento a los sentidos y al corazón y las ocasiones de los pecados, sino también convida al hombre a que more dentro de sí mismo y trate con Dios y consigo, movido con la oportunidad del lugar, que no admite otra compañía que ésta.

Ayuda, la lección de los libros espirituales y devotos, porque dan materia de consideración y recogen el corazón y despiertan la devoción y hacen que el hombre de buena gana piense en aquello que lo supo dulcemente; mas antes siempre se representa a la memoria lo que abunda en el corazón.

Ayuda la memoria continua de Dios, y el andar siempre en su presencia, y el uso de aquellas breves oraciones que San Agustín llama jaculatorias, porque éstas guardan la casa del corazón y conservan el calor de la devoción. Y así se halla el hombre a cada hora pronto para llegarse a la oración. Éste es uno de los principales documentos de la vida espiritual, y uno de los mayores remedios para aquellos que ni tienen tiempo ni lugar para darse a la oración, y el que trajere siempre este cuidado, en poco tiempo aprovechará muy mucho.

Ayudan, finalmente, las obras de misericordia, porque nos dan confianza para padecer delante de Dios y acompañan nuestras oraciones con servicios, porque no se pueden llamar del todo ruegos secos, y merecen que sea misericordiosamente recibida la oración, pues procede de misericordioso corazón.

San Pedro de Alcántara

sábado, 10 de octubre de 2009

VIRGEN DEL PILAR 12 de Octubre

Oración

Oh Virgen del Pilar, Reina y Madre.

España y todas las naciones hispanas reconocen
con gratitud tu protección constante y esperan contando con ella.

Obtennos de tu Hijo fortaleza en la fe,
seguridad en la esperanza
y constancia en el amor.

Queremos que en todos los instantes de nuestra vida
sintamos que tú eres nuestra Madre.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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sábado, 3 de octubre de 2009

SAN FRNCISCO DE ASÍS 4 de Octubre


“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas
a los sabios y a los entendidos,
y las has revelado a las gente sencilla”.
(Lucas 10,21)




San Francisco de Asís


Busca lugares solitarios para orar (verano-otoño, 1205)
En sus ratos libres se retiraba a orar en lugares solitarios. A veces iba a una cueva o "cripta" que, según la tradición, estaba en las inmediaciones de la iglesia de Santa María la Mayor o del Obispado, no lejos de su casa. Al amigo que lo acompañaba le explicaba, con mucho misterio, que había descubierto un tesoro, en alusión, sin duda, al tesoro escondido del reino por el cual, según la parábola de Jesús, un rico comerciante es capaz de venderlo todo. Allí, en lo secreto, oraba con ansia, pidiendo al Señor le revelase su voluntad, pero también tuvo que hacer frente a sus propios miedos, ya que temía que por ese camino podría terminar igual que una pobre paisana suya, horriblemente deforme. Sería lo peor que podría ocurrirle a un joven como él, sensible, delicado, cuidadoso de su imagen y amante de todo lo bello.
Encuentro con el leproso (otoño, 1205)

Lo que más le repugnaba a Francisco era ver leprosos. No los soportaba ni de lejos; pero un día le reveló el Señor que, si quería conocer su voluntad, tenía que cambiar, hasta el punto que lo amargo se le volviera dulce y lo dulce amargo. Al día siguiente se le cruzó un leproso en el camino, y quiso hacer la prueba: bajó del caballo, le besó la mano y le dio una limosna. Tuvo que hacer un terrible esfuerzo, mas luego experimentó tal dulzura, que desde entonces empezó a frecuentar la leprosería, para dar limosna a los enfermos y curar sus llagas purulentas.
De la vida de San Francisco de Asís

viernes, 11 de septiembre de 2009

TIEMPO PARA ORAR

NECESIDAD DE “ENCONTRAR ESPACIOS”
PARA HABLAR CON DIOS

Es importante para el cristiano de hoy
"saber hacer silencio interior para escuchar la voz de Dios,
Ser un hombre de oración, de meditación, de contemplación.
Redescubrir hoy el silencio y la contemplación,
Esto,, "es importante: saber hacer silencio en nosotros
para escuchar la voz de Dios,
buscar, por así decir, un lugar donde Dios hable con nosotros".

"La íntima unión con Cristo debe implicar a todos los bautizados
para no dejarnos absorber totalmente por las actividades,
por los problemas y por las preocupaciones de cada día,
olvidándonos de que Jesús debe estar verdaderamente
en el centro de nuestra vida".

La primacía de Dios es una llamada para todos a caminar hacia la santidad,
libres de todo compromiso con el mal".

De las palabras del Papa Benedicto XVI

domingo, 16 de agosto de 2009

domingo, 2 de agosto de 2009

ORDENACIÓN SACERDOTAL

El día 5 de julio de 2009
(Año Sacerdotal)

En el Real Monasterio de Santa María Guadalupe
Extremadura (Cáceres)

Fue Ordenado Sacerdote Fray Jesús Mª Tena González OFM
Sacerdote Franciscano

A los pies de la Santísima Virgen vio culminado su sueño y su ideal en seguimiento de Cristo Jesús, el Sumo y eterno Sacerdote.

En la estampa de recuerdo de su
PROFESIÓN SOLEMNE
Puso las palabras de San francisco

“Señor, que te ame con todo el corazón, pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas mis intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas mis fuerzas, empleando todas mis energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio de tu amor y no de otra cosa”.
(San Francisco)

Demos gracias a Dios por su entrega y pidamos al Señor que acompañe y sostenga su vocación.

Desde estas páginas le enviamos nuestra felicitación y enhorabuena más sincera.